La Redonda de Anargáutas: institución sepultada por el tiempo

La energía siempre ha estado presente en Icea, y siempre se ha manifestado en distintas formas. Cuando, sin embargo, la energía comenzó a expresarse por medio de los humanos, es decir, cuando surgieron los primeros Anargáutas, el resto del mundo no pudo hacer nada más que observar mientras estos poderosos hombres y mujeres comenzaban su ascenso dentro de los estratos sociales. El camino fue, de acuerdo a todas las fuentes confiables que sobreviven hasta nuestros días, uno lento pero pacífico, eso es cierto. Sin embargo, también es cierto que los Anargáutas tuvieron que enfrentar el escrutinio e, incluso, el temor inicial del resto de la población, pero después de un periodo de ajuste, lograron alcanzar una convivencia armoniosa con los comunes, que sobrevive hasta el día de hoy.

En aquellos primeros y oscuros días, en los que las tensiones entre Anargáutas y comunes estaba altas, y en los que el verdadero alcance y aplicaciones de las habilidades Anargáuticas aun eran un misterio para ambos lados, surgió una de las instituciones más controversiales y oscuras en la historia de Icea: la Redonda de Anargáutas. Conformada por un grupo de tan solo unos cuantos Anargáutas, con el poder de hablar por y representar al resto de los miembros de la comunidad Anargáutica, y que a su vez le rendían cuentas al Círculo Icéico, un pequeño grupo de cinco comunes, todos ellos hombres, la Redonda tenía como propósito tener un control prácticamente absoluto sobre las habilidades energéticas y regularlas bajo un esquema limitado y autoritario. La Redonda estaba completamente subyugada ante el Círculo Icéico; eran estos cinco hombres los que tenían el verdadero poder sobre los representantes Anargáuticos, y por ende, sobre el resto de su comunidad. Estos cinco hombres establecían las reglas de comportamiento acerca del uso de energía, e imponían severos y, muchas veces, inhumanos castigos ante lo que ellos percibían como faltas al buen vivir.

Desde sus inicios, la Redonda fue motivo de controversia. Aquellos que simpatizaban con los Anargáutas y veían en ellos todo el potencial todavía sin explotar, protestaban las drásticas sanciones impuestas por el Círculo, muchas de las cuales resultaron en numerosas muertes y contribuyeron al creciente descontento de la comunidad Anargáutica. Aquellos que estaban a favor de la Redonda, y que la veían como el único medio de control para una potencial y creciente amenaza, la apoyaban vocal y entusiastamente, muchos de ellos mediante generosas donaciones que le permitieron a la institución consolidarse como una fuerza a la cual temer. Durante el breve tiempo que la Redonda existió, su influencia logró alcanzar los cuatro recién formados reinos, adquiriendo numerosos partidarios, incluso más que la naciente Flor de Manel. Fueron los miembros de esta organización religiosa los que, finalmente, impulsaron la destrucción definitiva de la Redonda.

Las crecientes tensiones entre los Anargáutas y los partidarios de la Redonda, establecidos con el nacimiento de la institución y acrecentados por el asesinato de Julius Rommen, un pequeño Anargáuta de tan solo ocho años de edad, culminaron en el Desborde de Cananea, un enfrentamiento entre Anargáutas y comunes que provocó la muerte de más de trescientos cincuenta individuos de ambos bandos, y que tuvo como resultado la destrucción total del Templo del Alba, uno de las pocas construcciones que lograron sobrevivir a la Ruptura. El Desborde resultó en una victoria para el ejército Anargáutico, que, apoyado por la Flor de Manel, procedió a avanzar hacia el Aro del Arno en Triquerra, la sede oficial de la Redonda. Después de capturar a los cinco miembros del Círculo, el ejército colapsó el Aro y procedió a despellejar a los cinco hombres, para después hacer que sus cuerpos, aun con vida, flotaran a través de todo Triquerra, una cruel y firme advertencia de lo que la furia Anargáutica podía provocar.

El feroz enfrentamiento logró conseguir que los Anargáutas fuesen escuchados al fin, y en la célebre Asamblea del Cretón, llevada a cabo en el palacio del Barón Añil, en Holbein, se firmaron los Acuerdos de Energía, que establecían la soberanía de los Anargáutas y les otorgaban el poder de gobernarse a si mismos, siempre y cuando utilizaran sus habilidades para el bienestar y la salvaguarda de los reinos. El Alto Consejo de Energía nació como resultado directo de los Acuerdos, y sobrevive hasta nuestros días como el responsable del control y regulación de todos los Anargáutas en el reino, así como las distintas fuentes de energía en Icea. Poco después de la Asamblea, los Anargáutas comenzaron el proceso de integración a la población de comunes, y en poco tiempo, las diferencias entre ambos grupos fueron cosa del pasado, dando paso al periodo de ininterrumpida paz que continuamos viviendo.

Se dice, sin embargo, que de las cenizas de la Redonda, surgió un nuevo grupo sumergido en sombras, uno que tenía como propósito el exterminio total de los Anargáutas en Icea, uno que, de acuerdo a los paranoicos y a los conspiradores, ha logrado existir en secreto durantes todos estos años, posicionando miembros en puestos clave dentro de las cortes reales, esperando el momento adecuado para contraatacar: los Antigáutas. Pero esos son solo rumores, y aunque muchos lo han intentado, jamás se ha logrado comprobar la existencia de tal grupo. Si los Antigáutas en verdad existen, o existieron, solo el tiempo y las sombras saben con certeza quiénes son y cuál es su plan. Tal vez, algún día, todos los sepamos.

Extracto tomado de “La Energía en Icea: Una Historia Completa”, por Reignald Dodd