Una breve historia de Icea

Como cualquier habitante de Icea sabe, incluso aquellos que no tuvieron acceso a una educación apropiada y completa, la historia de nuestro mundo se divide en tres grandes ciclos: el periodo arcaico, antes de la gran gloria y mucho antes de la gran destrucción, conocido como la Pre-Ruptura; el periodo de mayor esplendor, la Ruptura, en donde se vivieron los mayores triunfos en arte cultura y, se dice, tecnología, y que fue terminado de tajo por el gran cataclismo; y el periodo actual, la Post-Ruptura, cuando nuestro mundo por fin se consagró y logró la estabilidad añorada, el momento de mayor paz ininterrumpida de nuestra historia.

Anterior a la Pre-Ruptura, varias pequeñas comunidades existían a lo largo del territorio, que en aquellos tempranos días no estaba separado, sino unido y formando una gran masa continental. Las comunidades, formadas por cinco familias a lo mucho, vivían en relativa armonía, formando pequeños asentamientos en tierras lo suficientemente fértiles para darles una existencia tranquila y permitirles sobrevivir, no más que eso. Los problemas entre familias eran poco comunes, pues los habitantes de aquella época enfrentaban mayores amenazas: las arduas condiciones de aquel mundo primario representaban constantes complicaciones para ellos, desde los bravíos ríos, hasta los salvajes volcanes que habitualmente entraban en actividad. Sin embargo, eran los salvajes animales, algunos tan antiguos que ahora son considerados casi míticos, quienes significaban la muerte segura para nuestros antepasados. La constante actividad volcánica fue la responsable de la separación de la masa continental, y de la subsecuente formación de los cuatro grandes continentes que permanecen hasta la actualidad. Una vez que esto sucedió, no hubo marcha atrás.

La Pre-Ruptura se considera oficialmente iniciada con la coronación del legendario rey Daron, del reino de Hunfrey, en el actual territorio Blavatense. La formación del primer reino oficial desencadenó una tormenta que trajo consigo un rey tras otro, y pronto hubo más de treinta reinos distintos a lo largo de los cuatro continentes. Cien años después, Icea estaría envuelta en una guerra perpetua, conocida como la Marea de Muerte, en la que los reinos se enfrentaría uno con el otro por el control de la tierra disponible. Aunque un reino jamás logró el control único de alguno de los continentes, dos de ellos alcanzaron un dominio parcial sobre los suyos: Usitor, en el actual Triquerra, y Wudor, en el actual Havlón. Los constantes conflictos llevaron al siglo conocido como el Oscuranto, durante el cual las plagas, guerras y pobres condiciones de vida causaron la muerte de poco más de la mitad de la población. Cuatro siglos después, con los reinos todavía en guerra y sin ningún líder aparente, el Culto a Quelkán comenzó a tomar fuerza en el actual continente de Blavata. Con Hunfrey como principal ejecutor, el Culto comenzó a desplazar a las antiguas religiones, que adoraban a dioses de la naturaleza y del cielo, para lograr una unificación de la fe. La llamada Guerra del Frenesí, causada por la huida de la princesa de Engerramet con un joven guerrero de Hunfrey, fue la causante del término de la Pre-Ruptura. Con el triunfo de Hunfrey sobre las fuerzas combinadas del reino de Normand y la familia Benger, que controlaba el territorio norte del actual Triquerra, el Culto a Quelkán llegó a controlar dos de los continentes y fue solo cuestión de tiempo para que su influencia se extendiera a los dos restantes.

La Ruptura se considera iniciada con la fundación de Namalan, el primer reino bajo el control total del Culto a Quelkán, en el actual Triquerra. El legendario rey Arther Folkes fue quien llevó Namalan a la cima del poder, logrando extender el reino hasta cubrir totalmente el continente. Con Hunfrey en control total del actual Blavata, en tan solo cien años el Culto se había convertido en la fuerza dominante de Icea. En los territorios de Havlón y Holbein permanecieron algunos de los reinos Pre-Ruptúricos, y algunas ciudades libres emergieron durante este tiempo. Fue durante la Ruptura que, se dice, existió la legendaria ciudad de Crehetón, que habría de localizarse en una pequeña isla en medio del actual Mar de Manel. Crehetón, junto con su hermana, Mahedón, la ciudad de los engranes supuestamente localizada en la punta norte del actual Havlón, habrían de ser los dos poderes tecnológicos de la Ruptura, y las cunas de muchos de los avances que se perdieron con el Cataclismo. La Ruptura representó un periodo de grandes cambios a nivel social: los primeros Anargáutas surgieron a mediados del siglo y con ellos, la necesidad de una nueva estructura. Los reinos dejaron de luchar entre ellos y comenzaron a impulsarse, el arte floreció, las primeras universidades fueron construidas y el estudio comenzó a tomar fuerza. La religión fomentó un estilo de vida libre de guerras, y la riqueza aumentó, tanto para nobles como para comunes. El Cataclismo de Anastas, ocurrido en el 1600 Ruptúrico, fue el comienzo del fin. Los reinos y las ciudades se sumergieron en caos y descontrol ante la devastación y se volvieron en contra de Quelkán, creyéndolo el culpable. Los ídolos fueron destruidos, los templos desacrados y una vez que el humo se disipó, poco quedaba de la gloria que se había experimentado durante 1,600 años.

La época actual, conocida como la Post-Ruptura, se considera iniciada con la creación de los cuatro reinos que actualmente nos rigen. El Anargautismo cobró fuerza y pronto se convirtió en uno de los grandes pilares de la sociedad, rigiendo muchos de los aspectos de la vida diaria. La Flor de Manel se convirtió en la religión de los reinos, desplazando al Culto, pero tomando un lugar más pasivo en el día a día. El arte y la erudición continuaron floreciendo, pero los grandes avances tecnológicos logrados durante la Ruptura no sobrevivieron, llevando así a un estancamiento que no se ha logrado superar. Deseando conservar la paz que se vivió durante la Ruptura, se fundaron Fuerzas, Especiales y Anargáuticas, para mantener el orden y asegurar la prosperidad. El enfoque se ha tornado más hacia el atletismo y la excelencia física, sin dejar atrás la erudición y cultura. Si bien no se ha alcanzado la gloria total que se vivió en la Ruptura, la época actual ha logrado importantes avances, principalmente en temas Anargáuticos, y se perfila que, en cuestión de años, logremos alcanzar los niveles vividos en la era anterior. Sobre todo, durante más de mil años hemos vivido un periodo de paz ininterrumpido en los cuatro reinos: lejos están los días de guerras y enfrentamientos, abriendo paso así a una nueva era de hermandad entre reinos. Icea por fin se ha consolidado y convertido en lo que siempre debió ser y es obligación de todos nosotros mantener este nuevo mundo que junto hemos creado.

Extracto tomado de “Icea: Una historia”, por Helewys II