Johan Cedany, el hombre de las dos voces

El conocimiento es poder. Al menos, eso es lo que se nos dice. Pero, ¿es posible tener demasiado conocimiento? ¿Demasiado poder? ¿Puede todo el conocimiento del mundo reposar sobre la espalda de una sola y sencilla persona? Hubo una persona, alguna vez, en algún momento de la historia, un hombre que se dice vivió en los últimos días de la Ruptura, poco antes del Cataclismo que finalizó aquella gloriosa edad, que creyó poseer todo el conocimiento de la historia en su cabeza. Su vida se ha convertido en leyenda, una que perdura hasta nuestros días, y su misteriosa desaparición sigue dando de qué hablar, más de tres mil años después de suceder.

Johan Cedany era el único hijo de Otho e Ivetta Cedany, que en algún momento fueron Guardianes Protectores del territorio que actualmente se conoce como Blavata Norte. Los Cedany, una familia rica e importante, cuyo símbolo real era el trébol, la pequeña y verde planta que dejó de crecer a raíz del Cataclismo de Anastas, eran tan influyentes como crueles, y su despotismo es ya legendario. Temidos y odiados por igual, los Cedany consolidaron su familia con ríos de sangre, y en algún momento fueron la familia más poderosa en la tierra habitada. Los padres del Johan lo consideraban su máximo orgullo, y aunque todo retrato del chico ha desaparecido con el paso de los años, se dice que el joven era poseedor de un atractivo físico inigualable: Johan Cedany era el premio a ganar para todas las jóvenes nobles de la época, que sabía que era mejor estar con los Cedany, que en su contra. Sin embargo, en su corta vida, el joven jamás se casó ni demostró interés en ninguna chica. De hecho, no mostró interés en nada más que en sus libros, detrás de los cuales se escondía para evitar cualquier forma de contacto humano. Las habladurías de la época afirmaban que el chico actuaba de esa manera porque sentía más atracción por los chicos que por las chicas, pero la verdad resultaría más siniestra.

Johan Cedany escondía una segunda persona en él. No se sabe si en su cuerpo o en su mente, pero lo cierto es que una voz ajena a la suya, le susurraba cosas, le contaba secretos, lo advertía de sucesos que estaban por pasar y le quitaba el sueño por las noches, hablándole de cosas misteriosas, revelándole verdades y orillándolo, poco a poco, a la locura. Se dice que Johan intentaba ignorar la siniestra voz en su interior, pero fue hasta que su abuelo, Sadon Cedany, murió brutalmente asesinado en los establos de su castillo, que el joven comenzó a tomarla en serio. Y es que la voz ya le había advertido del suceso, pero Johan se negó a creerlo. Después de lo sucedido, el muchacho comprendió que en él había un don, o tal vez una maldición, pero que iba acompañada de la verdad.

Día y noche la voz le susurraba a Johan cosas cada vez más turbias. Cada que el joven conocía a una nueva persona, la voz le revelaba sus secretos más profundos: engaños, vergüenzas, incluso asesinatos cometidos por las manos que estrechaba, hasta el punto en que el joven fue incapaz de soportar estar entre la gente, pues la voz comenzaba a abrumarlo con información, hablando sin parar de cada suceso, por más insignificante que fuera, hasta el punto en que comenzaba a gritar y sollozar, intentando provocar alguna reacción de parte de Johan. Una noche, el muchacho se encerró en la biblioteca de su castillo y jamás volvió a poner un pie fuera de ella. Mucho se ha dicho del por qué el joven actuó de esa forma: algunos afirman que la biblioteca era el único lugar de su enorme castillo en donde jamás se había cometido algún crimen, y por lo tanto, el único lugar donde la voz permanecía en silencio; otros afirman que la voz comenzó a susurrarle órdenes perversas, incitándolo a cometer atrocidades y el joven prefirió encerrarse antes que obedecerla; pero son otros los que aseguran que la voz, en cambio, se silenció por completo para jamás volver a hablar, después de revelarle a Johan aquello que estaba por suceder, y el joven desesperada e inútilmente intentó encontrar en sus libros, la solución para evitar la desgracia que le había sido confiada.

Y es que, tiempo después del encierro voluntario del joven, el Cataclismo que habría de traer consigo el fin de la Ruptura comenzó y el mundo como era conocido se destruyó casi por completo. Miles de personas murieron, nobles y comunes por igual, mientras el fuego y el rayo cayeron sobre las gloriosas construcciones, destruyendo todo el avance logrado por nuestros antepasados. Libros, escritos y testimonios fueron consumidos bajo el fuego y la historia fue sepultada bajo una lluvia de cenizas. Si Johan Cedany efectivamente sabía lo que sucedería, es todavía motivo de debate; lo cierto es que, unos días antes de que el cataclismo comenzara, el joven desapareció de su biblioteca y jamás volvería a ser visto, dejando atrás solo dejó un mar de libros abiertos y una palabra grabada en el escritorio sobre el cual reposaban: Mahedón.

La legendaria Ciudad Gris, supuesta cuna de las norias que sobreviven hasta la actualidad y con las cuales generamos y aprovechamos la energía del viento, y contemporánea de otra ciudad sumergida en mito y esplendor, Crehetón, Mahedón ha sido motivo de especulación durante toda la Post Ruptura. ¿Realmente existió la mítica ciudad de los engranes, o se trata solo de una romántica invención? Después de todo, si se sabe acerca de la supuesta existencia de la Ciudad Gris es gracias a la leyenda de Johan Cedany, y aunque sabemos que él existió, no podemos decir lo mismo de la ciudad. Si es verdad que fue real, ¿es ahí a donde Johan Cedany fue para pasar sus últimos días? Y si es verdad que el muchacho sabía del cataclismo que estaba por venir, ¿por qué el joven decidiría ir a Mahedón? ¿Había algo ahí que pudiera evitar el desastre? ¿Es posible que la clave para evitar aquella destrucción realmente le fuese revelada a aquel torturado muchacho?

La historia del Hombre de las dos Voces ha sobrevivido hasta nuestros días, adquiriendo un tono místico con el paso de los años. Algunos eruditos actuales afirman que Johan era un Anargáuta de sumo poder, y que era su propia energía la que había encontrado una forma de comunicarse con él. La Flor de Manel afirma que, igual que le ocurrió a Sosanna, la Flor de la Avelinna, algunos años antes, fue el propio Manel quien le susurraba a Johan, y que el muchacho simplemente no supo cómo interpretar sus indicaciones. Los moralistas juran que la voz era una maldición impuesta al heredero de los Cedany, como castigo por los terribles crímenes de sus padres. Los paranoicos afirman que se trataba de un ánima en pena que había poseído el cuerpo de Johan con el propósito de volver a la vida. Y los realistas descartan la historia por completo, diciendo que Johan no era más que un joven que, lenta pero seguramente, había perdido la razón. Lo cierto es que, mientras no se tenga una respuesta definitiva, la historia del Hombre de las dos Voces, su vida, su misteriosa desaparición y su conexión con la legendaria Mahedón, seguirán dando de que hablar por muchos años más.

Extracto del libro “Familias de Blavata: de la Pre Ruptura hasta hoy”, por Alice Catrain