Harry Potter y el misterio de la magia perdida (en el cine, al menos)

La saga de Harry Potter es, indiscutiblemente, una de las más veneradas y queridas de los últimos años. Si bien las ocho películas originales que comprenden la historia del Niño que Vivió, aunque bien recibidas por la crítica, jamás alcanzaron el nivel de reconocimiento que se le otorgó, por ejemplo, a la trilogía de “El Señor de los Anillos”, sí consiguieron un éxito en taquilla sin igual; la historia de Harry Potter fue, discutiblemente, el gran suceso de la primera década del milenio y predecesora a los grandes eventos cinematográficos que vendrían en la segunda, de la mano de Marvel y Disney.

La historia de Harry Potter, no del personaje sino de la saga, es una de inspiración digna de un libro propio. Después de todo, J.K. Rowling, autora de la serie, ha declarado que, antes de la publicación de la primera novela, llevaba una vida de pobreza y carencia. Diagnosticada con depresión clínica, sin trabajo y con una hija pequeña que mantener, Rowling contempló el suicidio, antes de encontrar refugio en su escritura. Una vez que la primera novela fue publicada, todo cambió y el resto, como sabemos, es historia. Ahora, J.K. Rowling es la autora más vendida en la historia de Gran Bretaña y una de las mujeres más ricas del mundo. Su influencia es vasta y significativa en la cultura popular actual, con una legión de admiradores lo suficientemente grande como para fundar su propio Ejercito de Rowling.

En la actualidad, Harry Potter como marca está valorada en aproximadamente 15 mil millones de dólares; las ocho películas originales generaron 7.7 mil millones de dólares en la taquilla, haciendo de la saga la tercera más taquillera de la historia. Una vez que la última película, “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Parte 2” fue estrenada en 2011, trayendo consigo el fin de una era de magia y fantasía, era lógico que Warner Bros,, dueño de los derechos de la franquicia, buscaría expandir la presencia, y por ende las ganancias de su propiedad. Al ser dueños de los derechos de los personajes, Warner bien pudo haber hecho más secuelas protagonizadas por Harry, Ron y Hermione sin necesitar de Rowling. Sin embargo, esta opción los hubiera dejado mal parados con la autora y hubiera cerrado la puerta para futuras colaboraciones. La opción lógica, entonces, fue trabajar de la mano con ella y usar el extenso mundo que creó para hacer nuevas películas. Y efectivamente, en Septiembre del 2013 fue anunciado que Rowling escribiría el guión para una nueva película en el ahora llamado “Wizarding World”, esta vez enfocada en Newt Scamander, el autor de uno de los libros paralelos a la saga principal de HP, titulada “Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos”.

La idea parecía ser a prueba de balas: la devoción y confianza que el público le tenía a la marca de Harry Potter, aunado a la ausencia en las salas de cine de aquella magia que había hecho que millones de personas se enamoraran de la saga en primer lugar, parecía ser una receta para el éxito. Y, en primera instancia, su teoría resultó ser correcta: “Animales Fantásticos…”, estrenada en Noviembre de 2016, más de cinco años después de la última entrega de Harry y compañía, fue recibida positiva, si bien no entusiastamente por la crítica, y recaudó más de 800 millones de dólares en la taquilla mundial, haciéndola la octava película más taquillera del año. A primera vista, la historia parecía atractiva y fresca: no había ni un mago tenebroso a la vista, no había guerras de sangre que pelear. No, aquí solo se trataba de una maleta llena de criaturas fantásticas que eran soltadas en Nueva York, como un Jumanji en esteroides mágicos. Se trataba de una película que compensaría los bajos riesgos en su historia con un espectáculo visual sin igual, un desfile de criaturas que parecían ser sacadas de una mente en un viaje ácido.

Los espectadores, en cambio, nos llevamos un par de sorpresas al ver el resultado final. Si bien la trama básica era la que esperábamos, el twist al final fue más molesto que sorprendente: el que creíamos era el villano de la película, interpretado perfectamente por un renovado Colin Farrell, resultó ser otra persona completamente. Transformado por la poción Multijugos, el malvado Percival Graves se convirtió frente a nuestros ojos, revirtiéndose a su forma original y revelando a Gellert Grindelwald, un pequeño pero significativo personaje en la serie original que tuvo gran influencia en la juventud de Albus Dumbledore, y que ahora era encarnado por el eterno Capitán Jack Sparrow, el mismísimo Johnny Depp. Cualquier fan de la serie supo, entonces, a dónde nos dirigíamos. La introducción del segundo mago oscuro más peligroso de la historia, superado únicamente por el infame Lord Voldemort, podía significar solo una cosa: una nueva lucha en contra del mal, un nuevo mago tenebroso al cual vencer y una nueva guerra de sangre que pelear.

Poco tiempo después del estreno de “Animales…”, J.K Rowling anunció que se venían no dos o tres, sino CUATRO secuelas a la película, por lo que tendríamos magia para rato. ¿Pero era cierto este sentimiento? Lo cierto era que tendríamos cuatro películas más de Eddie Redmayne como el torpe pero adorable Newt Scamander pero, ¿tendrían la misma magia que la serie original, aquella que nos hizo desear, más que nada en este mundo, el montar una escoba voladora y gritar “Expelliarmus” a todo pulmón? La idea de otra saga de películas que se trataran de básicamente lo mismo que las anteriores, pero esta vez sucediendo en los años 20s, no parecía ser la más convincente de todas, pero nadie se atrevió a perder la fe. Después de todo, Rowling estaría a cargo de los guiones y el equipo detrás de Harry Potter jamás nos había decepcionado antes. Así que apartamos cualquier tipo de duda y escepticismo y confiamos en que la magia no nos abandonaría. En pocas palabras, nos hicimos a la idea de aventarnos otra serie de películas por el simple hecho de llevar el sello de garantía de HP.

Las cosas habrían de complicarse más de lo necesario, sin embargo: Johnny Depp fue acusado por su futura ex esposa, Amber Heard, de violencia física y verbal durante el matrimonio, provocando así una tormenta mediática que se vivió en los meses previos al estreno de “Animales..”, y que se extendería hasta mucho después de su presencia en cines. La inminente presencia de Depp en la secuela provocó críticas hacía el equipo, especialmente Rowling, acusándola de aceptar a un golpeador de mujeres en su película solo por tratarse de una gran estrella de Hollywood. Y aunque la contratación de Depp se dio antes del escándalo de su divorcio, la autora defendió al actor, declarando que el divorcio fue finalizado en un arreglo mutuo y que tanto Depp como Heard habían declarado, en un comunicado liberado después del fin del trámite, que con este arreglo esperaban poder dejar atrás la controversia provocada por las acusaciones.

Las declaraciones de Rowling, no solo acerca de Depp, sino acerca de sus propios personajes también habrían de atraer controversia. Y es que la autora parece estar dispuesta a revolver y confundir su propia mitología más allá de enriquecerla. Sus comentarios acerca de la sexualidad de Dumbledore y su relación romántica con Grindelwald, parecen ser más un deseo por hacer sus novelas más inclusivas, que un desarrollo planeado desde la creación del personaje. Y no es que haya algo malo con tener un personaje homosexual en la serie, al contrario. El saber que Albus Dumbledore, uno de los magos más poderosos de la historia, era homosexual hubiese significado mucho para miles de chicos y chicas lectores, incluyéndome. Sin embargo, habría que preguntarnos…¿por qué no incluirlo de entrada en la novela? La última parte de la saga, “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”, fue publicada en 2007, y aunque el clima político de hace doce años era, sin duda, uno de mayor limitación, Rowling pudo haber provocado una verdadera discusión de haber incluido este aspecto de manera prominente en la novela. La autora tuvo una segunda oportunidad de abordar el tema en la secuela de “Animales…”, titulada “Los Crímenes de Grindelwald”, y que contó con la presencia no solo de Depp como Grindelwald, sino también de Jude Law como un joven Dumbledore. Sin embargo, una vez más, se aludió al tema de manera absurdamente superficial, pero no se dijo nada en concreto. Tal vez por no querer alienar a las audiencias que no están preparadas para ver un romance homosexual en una película mainstream, o tal vez por temor a la crítica retrógrada que acusaría a la película de “promover” la homosexualidad al público infantil que todavía conforma gran parte de su audiencia, pero el punto es que Rowling parece estar feliz hablando del tema en entrevistas o en sus plataformas personales, pero no incluyéndolo de manera significativa en ninguno de los medios oficiales del Wizarding World.

“Los Crímenes de Grindelwald” se estrenó en 2018, casi dos años después de “Animales…”, y por primera vez en la existencia de Harry Potter, la recepción fue dura y crítica hacia el producto terminado. La película fue tachada de exagerada, innecesariamente rebuscada y complicada y, en algunos casos, simplemente aburrida. En mi caso, tengo que coincidir con estas críticas: “Los Crímenes…” me pareció lenta e inconsecuente, una serie de eventos que suceden por el simple hecho de que la trama lo dicta, y que, al menos ahora, parecen innecesarios. En pocas palabras, la película existe para que la siguiente también lo haga, sin justificar jamás su existencia más allá de ser la segunda parte de una historia de cinco. Las criaturas fantásticas que resultaron tan visualmente atractivas en la primera película son relegadas a unas cuantas escenas, descalificando por completo el “Animales Fantásticos” que antecede a “Los Crímenes de Grindelwald” en el título. La trama es la misma que ya hemos visto ad nauseam en el universo de Rowling: bien contra mal, magos contra muggles (o No-Mags en esta nueva saga), Chosen One contra Mago Tenebroso.

Esto podría no tener nada malo; después de todo, la idea del bien contra el mal y de un grupo de poder contra otro, son prácticamente de lo que muchas, o todas las novelas de fantasía tratan. Sin embargo, cuando se considera la extensa y meticulosa mitología que Rowling ha creado, no podemos evitar sentir decepción ante el camino safe y, debo decir, aburrido que se escogió para esta nueva serie. ¿Queremos ver más del mundo mágico de Harry Potter? Por supuesto que queremos. Pero la clave aquí es más, y más no significa más de lo mismo. Después de todo, los que ya hemos leído los libros y hemos visto las películas sabemos que Grindelwald es derrotado eventualmente y que muere a manos de Lord Voldemort, después de pasar años encerrado en una prisión mágica.

Aquí es cuando debemos hablar de tomar riesgos. ¿Por qué no haber dejado la aventura de Newt Scamander como una sola película? ¿Por qué no hacer una película acerca de un torneo de Quidditch, acompañada de efectos visuales deslumbrantes y de mucha acción sobre escobas voladoras? ¿Por qué no hacer una película acerca de los cuatro fundadores de Hogwarts, o tal vez una de los hermanos Peverell y su encuentro con las Reliquias de la Muerte? Si lo que deseaban era conservar la familiaridad de los personajes y no comenzar desde cero, ¿por qué no hacer una película de James, Sirius, Remus y Peter en sus años de escuela, incluyendo a Lily y a Snape? O mejor aún, ¿por qué no hacer una película de la oscura infancia de Dumbledore, incluyendo el traumático suceso con su hermana, Ariana, e incluso su relación amorosa con Grindelwald? Tantas son las opciones que se pudieron haber explorado, que hacen que la elección de enfocarse en otra guerra de magos sea no solo decepcionante, sino frustrante y confusa.

La tibia recepción a “Los Crímenes de Grindelwad” ha puesto una verdadera nube de duda en el cielo de esta nueva serie. La película recaudó tan solo 653 millones de dólares, y aunque el “tan solo” suene ridículo considerando el monto, si se considera también el presupuesto de 200 millones, y el hecho de que es, por mucho, la película que menos dinero ha recaudado en toda la saga del Wizarding World, podemos notar que ha habido un declive significativo en el interés hacia la marca, especialmente en Estados Unidos, que sigue siendo el principal mercado de cinéfilos a nivel mundial. No hay una razón única para explicar esto, y esto no significa que Harry Potter no siga siendo un fenómeno mundial, más bien es indicativo de que una película no será exitosa solo por ser adyacente a otra propiedad de mayor renombre. “Dark Phoenix” acaba de sufrir una humillante derrota en la taquilla, trayendo consigo el fin de una de las sagas de superhéroes más veneradas del cine; varias son las series que han sufrido la pérdida de interés de las audiencias con cada nueva entrega que se estrena, incluyendo la exitosa “Los Juegos del Hambre”, que sufrió las consecuencias de haber innecesariamente dividido su último libro en dos partes, solo para prolongar las ganancias.

Considerando todo esto, es posible concluir que, a menos que se trate de una película de verdadera calidad en cuanto a su historia y ejecución, la próxima tercera parte de “Animales Fantásticos…” está en camino para ser una decepción taquillera. Tal vez recaudará más de 500 millones, pero estamos hablando de películas que llevan precios de producción de más de 150 millones, más gastos de promoción. Con Disney más fuerte que nunca y comprando estudios a diestra y siniestra, Warner Bros. depende completamente del mundo de Harry Potter, y de un cada vez más errático Universo Cinematográfico de DC, con la creciente división de terror que empezó con “It”, y la esporádica película de Christopher Nolan proporcionando empujones extra, para seguir compitiendo por el preciado dinero de los cinéfilos. En pocas palabras, Warner Bros. no se puede dar el lujo de perder el interés de las audiencias que cada vez se hunden más en océanos de superhéroes y remakes de clásicos animados. ¿Podrá esta nueva entrega de “Animales Fantásticos” corregir los errores cometidos en “Los Crímenes de Grindelwald”? Podría hacerlo si ejerce completo control sobre las controversias de su escritora y sus estrellas principales, y si ofrece algo innovador que sume a la historia que ya todos conocemos. La magia está ahí, solo hay que trabajar en ella.