La vida en Blavata: reino de color y tradiciones

Blavata, el reino más extenso de toda Icea, es también el más frío. Descansando bajo un perpetuo cielo nublado, el reino de marfil, como también se le conoce debido a las altas murallas de uno de sus castillos más imponentes y representativos, Harewood, irónicamente casi no es víctima de lluvias torrenciales; por el contrario, es raro ver una lluvia en Blavata. El reino de marfil es más bien sede de fuertes ventiscas y torbellinos que nacen en Olli, la región oeste de Blavata, ubicada justo a la orilla del mar, y que avanzan hasta adentrarse en el océano, arrastrando la salada agua hasta el resto del reino, como una especie de lluvia fresca que no cae del cielo, sino que llega de los lados como una ráfaga Anargáutica.

Blavata es reconocida por cuatro aspectos que la separan de sus tres reinos hermanos: su flora y fauna, misma que es endémica del territorio y no se puede encontrar en ningún otro reino; su Universidad, considerada la más importante académicamente hablando, de la cual salen los historiadores, geógrafos, escritores y eruditos más importantes de Icea; su Ciclo de la Moda, un evento de diez días que tiene lugar cada invierno y que celebra las creaciones de la alta costura de los principales diseñadores, en donde se presentan los modelos más originales y, en algunas ocasiones, ridículos de toda Icea; y Llasante, el legendario festival en celebración a la muerte y las flores, que se lleva a cabo cada año, días antes de la primera nevada.

La flora y fauna de Blavata tienen un lugar especial en el reino. Son varios los ritos que se celebran, aún en la actualidad y fuera de la Flor de Manel, por supuesto, en nombre de los animales y flores que viven únicamente en Blavata. Tal es su importancia que en el escudo oficial del reino aparecen dos representantes de cada uno: en los extremos, las tres plumas que decoran la cabeza del elusivo y nocturno Búho Blavatense, reconocido en toda Icea gracias al peculiar sonido que sale de su pico al encontrarse en peligro y que suena parecido a una furiosa cascada; y en el centro, tres Orioltas, la pálida y pequeña flor representativa de Blavata, que se ha convertido en un verdadero icono de la muerte, no solo en el reino en el que florece, sino en el resto de Icea.

Blavata es un reino de cultura. El Conservatorio del Reino, hogar de miles de importantes piezas de la historia de Icea, es una de las principales atracciones de Blavata y recibe miles de visitantes cada año, haciéndolo, después de Casa Castalana en Holbein, el conservatorio más importante de todo Icea. La Universidad de Blavata también es hogar de una de las colecciones de pinturas y esculturas más extensas de los cuatro reinos, aunque el acceso está restringido principalmente a nobles, estudiantes y eruditos. La Casa de Regina, dedicada a la exhibición de ropa y joyas de años pasados, es financiada por la corona Blavatense y recibe casi la misma cantidad de visitantes que el Conservatorio. Por último, La Jaula de Oro, hogar de miles de especies animales, no solo de Blavata sino de otros reinos, y El Jardín de Plata, un invernadero con la colección de plantas más grande que se pueda imaginar, forman una dupla que completa el extenso abanico cultural del reino de marfil.

La vida en este reino es una amalgamación de los otros tres: no es tan tranquila como en Holbein ni tan acelerada como en Havlón o Triquerra. El clima frío hace que los Blavatenses casi siempre estén enterrados bajo gruesas capas de piel, cuero y lana; la nobleza casi siempre se decora con flores, aún cuando no sea Llasante, y sus capas tienen las pieles más exóticas, traídas desde Havlón. La vida en la corte Blavatense es mucho más ostentosa que la de sus hermanas, incluso que la Triquerrense; esto principalmente debido a la actual reina, Luanda Percival, que se ha encargado de introducir costumbres mucho más refinadas y, algunos dicen, aparatosas al anteriormente manso reino. Las elegantes fiestas que se celebran cada fin de mes en el palacio real Blavatense, Belvormal, son ya conocidas en toda Icea y son cada vez más los nobles que, desesperados, intentan conseguir una de las exclusivas invitaciones que la reina entrega personalmente.

El reino es mucho más reciente y fresco que sus hermanos. Mientras que Holbein es el reino campirano y Havlón el reino tradicional, tanto Blavata como Triquerra se disputan la calificación del reino moderno. Y es que, aunque Triquerra tiene los avances tecnológicos, como las norias de energía, las casas constructoras de móviles y dirigibles, y las avanzadas instalaciones de entrenamiento Anargáutico, Blavata lleva la modernidad en el estilo de vida. Al ser el reino más joven, es también el que más rápido se adapta a los cambios y, por lo tanto, sus construcciones, desde sus castillos hasta sus techos más humildes, han comenzado a dejar atrás las altas torres del pasado y han ido adoptando los nuevos estilos de construcción que maestros como Daggio o Elton Afare han introducido. Los Blavatenses son menos conservadores que el resto de Icea, y es común ver a sus jóvenes, e incluso sus generaciones mayores, adoptando nuevos estilos de vestimenta, maquillaje y comportamientos.

Blavata es un reino de color y erudición, una mezcla de lo nuevo y lo viejo, de lo natural y lo artificial, lo conservador y lo atrevido. Menos preocupado por las apariencias y por la tradición, los Blavatenses se preocupan por respetar el lema no oficial de su reino: vive y deja vivir. No es sorprendente que, en los últimos años, más y más jóvenes recién salidos de la universidad, viajen hasta Blavata para iniciar su vida adulta en el llamado reino de marfil, lejos de lo que ellos consideran el yugo continuista de los otros tres reinos. Y considerando la tremenda extensión territorial que el reino posee, tiene más que suficiente lugar para recibir a más de un joven que busque un nuevo comienzo. Josep Melcher, Rey actual de Blavata, ha afirmado más de una vez que los fríos brazos de su reino siempre estarán abiertos para recibir a los viajeros que busquen un hogar y ellos le están tomando la palabra. Si el asunto sigue así, y seguramente así será, no sorprendería que, en cuestión de años, Blavata no solo sea el reino más extenso, sino el más poblado también. Y entonces, el reino de la muerte estará lleno de vida.

Extracto tomado de “La Vida en Icea”, por Hal Ensor