Disney, “La Sirenita” y la importancia del cambio

Crédito: CBR

La noticia fue anunciada un 04 de julio por los estudios Disney: Halle Bailey había sido escogida para interpretar a Ariel, la pelirroja sirena protagonista de la película animada de 1989, “La Sirenita”, en el live action remake que entrará en producción el próximo año, para un estreno tentativo en 2021. Menciono la fecha de en la que la noticia fue revelada porque es importante destacarla: el 04 de julio es feriado en E.U.A., y por lo tanto muchas de las principales publicaciones no hicieron una cobertura a fondo sino hasta el día siguiente. Sin embargo, gracias al poder de las redes sociales, Twitter explotó con la noticia. Y es que la elección de esta actriz despertó una ola de controversia, y no es porque Halle Bailey no sea actiz, o porque no sepa cantar. Halle Bailey es actriz y cantante. No, la controversia se debe a algo mucho más básico: Halle Bailey es afroamericana.

Antes que nada, debemos preguntarnos, ¿quién es Halle Bailey? Como ya he mencionado antes, Bailey es una actriz que actualmente participa en la serie de ABC “Grown-ish”, un spin off de la exitosa “Black-ish”, y cantante que forma parte del dueto ChloexHalle, enfocado en música de R&B contemporánea. A la fecha, el dueto ha sacado un álbum y dos EP, recibiendo críticas positivas por los tres. Ahora, a los 19 años, la actriz recibe su gran oportunidad al interpretar a la icónica princesa protagonista de la película que, hace casi 20 años, detonaría el llamado “Disney Renaissance”, periodo en el que Disney produciría muchos de sus ahora clásicos animados.

“La Sirenita” marcó el inicio de uno de los periodos más prósperos en los estudios de animación Disney, y el personaje de Ariel, un cambio radical en la caracterización de las princesas. Si bien Ariel ha sido criticada con argumentos que la acusan de abandonar su vida y su familia por ir detrás de un hombre, en 1989 Ariel representó a un personaje femenino que se rehusaba a conformarse con su situación. Mucho menos pasiva que las princesas que la precedieron, Ariel era curiosa, añoraba más de lo que tenía y activamente lo buscaba, dispuesta a arriesgar todo por conseguirlo. Fue esta ambición, tan ausente de los personajes femeninos de las primeras películas de Disney, la que hizo que Ariel se destacara de inmediato, no solo en las películas animadas, sino en el cine en general, abriendo el paso para que princesas como Bella y Jazmín pudieran existir en los siguientes años.

“La Sirenita” se destacó tanto por su historia y personaje central, como por su ambientación y música. Y es es imposible pensar en “La Sirenita” sin incluir a “Bajo el Mar” o “Bésala”, dos canciones que revolucionaron la manera en la que la industria y la audiencia veía a las películas animadas. La música hizo que “La Sirenita” pasara a ser más parecido a un musical de Broadway, que a los clásicos de Disney de los 40s y 50s que consolidaran a la compañía décadas atrás. Estas dos canciones, posiblemente las más populares de la película, fueron nominadas al Oscar como Mejor Canción Original, con la primera llevándose la codiciada estatuilla dorada. Y son estas dos canciones los números principales de Sebastián, el rojo cangrejo caribeño que acompaña a Ariel al mundo de la superficie una vez que la sirena adquiere piernas. El cangrejo se convirtió en uno de los acompañantes más populares de Disney, una posición que a la fecha conserva. Y es que, sin duda alguna, el acento y ritmo caribeño del crustáceo le dieron un toque único a la película, y con todo y eso, es fácil pasar por alto esta influencia y ambientación en la película.

Aunque la película jamás confirma el país en el que se desarrolla la acción, está implícito que se trata de Dinamarca, mismo país que en el cuento original de Hans Christian Andersen. Sin embargo, al prestar un poco de atención, es imposible no percatarse de las influencias mediterráneas y caribeñas en los dibujos: peces de colores vistosos y vivos, aguas de apariencia cálida, castillos con arquitectura mediterránea, palmeras y uvas en la aldea y flamingos en las lagunas hacen que se cuestione qué tan danes es lo que se está viendo. La piel del príncipe Eric, incluso, es mucho más apiñonada que la de otros personajes, indicando una ascendencia más italiana que danesa. Con todo esto en consideración, podemos decir, definitivamente, que la adaptación no es precisamente fiel al cuento, ni en la historia per se, ni en la ambientación.

Estamos viviendo en una época de cambios, sociales y culturales. Como sociedad, demandamos honestidad y respeto de nuestros gobernantes, y pedimos más apertura en aspectos socioculturales. Movimientos como el LGBT, #MeToo y Black Lives Matter nos piden abrir los ojos, percatarnos de lo que sucede, y sobre todo, abrir nuestras mentes a nuevas formas de pensar. Es por esto que es verdaderamente sorprendente ver tantas quejas acerca de la elección de Halle Bailey como Ariel. ¿En dónde queda la apertura de pensamiento? ¿En dónde queda la aceptación, la inclusión que tanto se pregona en redes sociales? ¿Por qué pedimos inclusión para cierto sector de la sociedad mientras alienamos a otro? ¿Por qué somos tan incapaces de aceptar a la gente y ver más allá de su color de piel? Si una actriz rubia o de pelo negro hubiese sido escogida para interpretar a Ariel, poca gente, o incluso ninguna, se habría quejado; bastaría con ponerle una peluca roja y listo, sería la Ariel perfecta. Pero si se habla del tono de piel, desafortunadamente aún hay un mar de prejuicios, y aunque no todos pueden ser clasificados como racistas, todos rayan en la intolerancia.

La heroína de caricaturas sigue ahí, inmortalizada en animación y ocupando un lugar que nadie podrá quitarle, jamás. Para todos aquellos que se rehúsen a abrir sus mentes un poco y quieran permanecer en la misma estática de antes, en la que todo debe ser de un color u otro, la Ariel blanca y pelirroja permanecerá por siempre en un Blue Ray, lista para hacerte enamorar de ella como la primera vez que la viste cantar “Parte de Él”. Para todos aquellos que estén dispuestos a dar el beneficio de la duda y de aceptar nuevas caras, nuevas voces e ideas, Halle Bailey dará vida a una nueva heroína, una que inspirará a millones de niñas y niños que, por primera vez en sus vidas, verán a alguien como ellos en la pantalla grande en una historia llena de música, amor y fantasía, y que seguramente les cambiará la vida. Y aunque esta elección sin duda puede resultar delicada si se considera a todos aquellos que jurarán boicotear la película al no tener a la Ariel de su elección, aplaudo el valor de Disney en dar este gran paso. El cambio se logra de esta manera, y es un cambio absurdamente tardío y desesperadamente necesario. El mundo es redondo, la evolución es un hecho y una persona no deja de ser valiosa solo por tener un tono de piel distinto a otro. Bienvenida seas, Halle Bailey, futura príncesa de Disney. Enhorabuena.