Dave, el escritor, o: por qué decidí autopublicar mi primera novela

Como cualquier escritor, o cualquier persona en realidad puede acreditar, el miedo al rechazo provoca que dejemos de hacer muchas cosas que nos gustarían, e incluso que ni siquiera las intentemos: tal vez no nos atrevimos a cambiar de look por miedo a lo que dirían de nosotros, tal vez no quisimos tomar clases de canto o de Krav Maga por vergüenza, o tal vez nos da pena cantar en público por temor a las críticas. El miedo al rechazo es, muchas veces, el mismo que nos lleva por el camino de la frustración hasta terminar en un lugar en donde realmente no queremos estar.

Desde que estaba en la escuela estudiando mi licenciatura, las ideas para los que serían mis futuros libros estaban divagando en mi mente, sin rumbo aparente y sin forma todavía. Una vez que me decidí a ponerlas en papel, me di cuenta de que no era una tarea sencilla, pero también me percaté de que jamás había estado tan involucrado en algo como lo estaba en los capítulos que escribía todas las noches y que, una vez delineados, parecían salir como agua de una llave. Durante los tres años que estuve trabajando en un corporativo, mi mente se dedicó a concentrarse más en sueños y visiones de proyectos literarios futuros, que en el trabajo que se suponía tenía que estar haciendo y por el cual me pagaban. En retrospectiva, sería muy sencillo descartar esos tres años y considerarlos tiempo perdido, pues ni me concentraba en sobresalir en el trabajo, ni me enfocaba enteramente en mis libros y en su posible explotación. Sin embargo, creo firmemente que toda experiencia es un paso más en un largo camino, y sin esos tres años, probablemente no estaría en donde ahora estoy.

Fue durante esos tres años que terminé los tres libros que actualmente he escrito, y aunque “El Amanecer del Príncipe” fue el primer libro que, en su versión inicial, terminé hace casi seis años, fueron los dos siguientes, “Upsilon” y “Acero y Hielo”, los que comenzaron mi búsqueda por la elusiva publicación. En este momento es importante dejar claro que mi búsqueda fue corta y, siendo completamente sinceros, superficial. Con esto me refiero a que, si tomamos de referencia aquel dicho, “Leave no stone unturned”, o “No dejes piedra sin voltear”, mi búsqueda se concentró en las piedras más grandes y cercanas y dejó muchas sin voltear. Ambos libros fueron rechazados por las mismas tres editoriales, con el mismo speech que utilizan para los autores desconocidos: “La decisión es inapelable y no se dará ningún tipo de feedback acerca de la negativa”.

El ser rechazado por tres editoriales importantes me llevó a investigar más acerca de lo que buscan en los nuevos libros. Contacté a varios editores en Linkedin; casi todos me aceptaron, pero solo unos cuantos respondieron a los mensajes que les envié. Sin embargo, las pocas respuestas fueron sorprendentemente variadas, desde la que me dio el clásico speech de “Envíame tu trabajo y lo enviaré a valoración”, hasta el que me golpeó con honestidad brutal y básicamente me dijo que las probabilidades de que mis libros fueran aceptados por una editorial de renombre eran muy bajas. En pocas palabras, y aunque no lo parezca, muchos escriben y pocos leen. Muchos menos publican.

Es aquí donde comencé a considerar la opción de la autopublicación. Después de todo, y como me fui enterando conforme investigaba más acerca del tema, es un método que cada vez toma más relevancia y que muchos autores han utilizado con exitosos resultados. Una vez que el libro estuviese en circulación, estaba seguro, comenzaría a encontrar su audiencia. Después de platicarlo con mi familia, que siempre ha sido mi sistema de apoyo más importante, acordamos que este sería el camino que tomaríamos. Investigué todas las opciones posibles, hice cuadros comparativos acerca de los beneficios que me ofrecían versus la inversión, tuve calls con algunas de las agencias para conocerlas más a fondo y asegurarme de que no fuera un fraude y, después de darle vueltas por dos o tres meses, me decidí por “Universo de Letras” para llevar el proceso; hasta ahora, estoy bastante conforme con los resultados. El proceso en total llevó poco menos de un año, aunque pudo haber sido más rápido si hubiese habido un poco más de sentido de urgencia de mi parte. Por fin, en febrero de este año, se me comunicó que todo estaba listo.

Las vueltas de la vida hicieron que este momento se diera justo cuando llegaba a una encrucijada en mi trabajo en el corporativo. Las circunstancias se acomodaron y se me presentó la oportunidad de renunciar, más por obligación que por voluntad, a decir verdad, pero la tomé, y en marzo terminó mi periodo de vida godín. Durante abril y mayo, estuve ajustando los últimos detalles antes de que el libro estuviese listo: creé este blog, un nuevo perfil de Twitter e investigué las distintas agencias que ofrecen promoción literaria en redes sociales, llevándome una grata sorpresa; no son tan pocas como se pensarían, hay muchas opciones y a un precio muy accesible. Sin embargo, no hay ninguna, o al menos no encontré una mexicana, lo cual me decepcionó. Creo que hay una oportunidad ahí. Después de todo lo vivido, a finales de mayo por fin fue subido el libro a Amazon y al resto de las plataformas, lo cual nos lleva al momento que estoy viviendo.

¿En dónde estoy? Me gustaría pensar que estoy al borde de una gran explosión. La campaña en redes oficialmente comenzará en Julio y probablemente se extienda hasta Agosto. Hasta el momento, he juntado tres reseñas de distintos medios, todas positivas, afortunadamente. El feedback que he recibido por parte de amigos y familia a la novela ha sido también muy entusiasta, entonces mi confianza ha alcanzado un all time high. En pocas palabras, tengo entera confianza que, con el alcance que tendrá la campaña en los próximos meses, el libro comenzará su despunte en el competido mundo literario. ¿Mi esperanza? Que termine este 2019 con una verdadera historia de éxito: al menos veinte mil copias vendidas en todos sus formatos, y con una audiencia cautiva en espera de la siguiente entrega. Sé que se puede lograr. Tengo entera confianza en la historia que escribí y en el mundo que continúo desarrollando en este blog. Creo que tiene un potencial tremendo y es mi tarea darlo a conocer a tantas personas como me sea posible.

El camino ha sido lento, pero seguro. Y con esto, lo único que me queda es despedirme y continuar con mi trabajo actual: desarrollar contenido para algo en lo que realmente creo y que sin duda me apasiona. Y por esto me siento muy afortunado y puedo decir, sin miedo a equivocarme, que amo lo que hago. Creo que, solo con poder decir esa frase, ya he conseguido una gran victoria.