Religión en Icea: La Flor de Manel

La Flor de Manel es la organización religiosa más importante en Icea. Basada primordialmente en el Himno de Manel, una serie de cantos y enseñanzas impartidas por Sosanna, la llamada Flor de la Avelina y legendaria emisora del mensaje de Manel, la religión fue fundada por un pequeño grupo de seguidores de Sosanna durante los periodos Ruptúricos, pero su consolidación se dio gracias a Alianora Anchoret, la primera reina de Triquerra, en los días inmediatos de la Post Ruptura. Los fieles seguidores de la Flor son conocidos como Avelinos.

El propósito principal de la Flor es esparcir el mensaje del Himno y llegar a cada rincón de Icea, convirtiendo a los No Fieles en el proceso. Aunque no es la única religión en Icea, la Flor es, por mucho, la que predomina sobre los cuatro reinos, tanto que se considera como la oficial. Las cortes reales, e incluso el Consejo de Energía consideran al resto de las casi veinte otras doctrinas en Icea como “cultos”, y por lo tanto, informales y prácticamente irrelevantes.

La Flor de Manel está representada por una flor amarilla sobre un fondo color sangre, delimitada por hiedras doradas. La flor amarilla simboliza a Sosanna, la Flor de la Avelina, la mujer que escuchó el canto de Manel por primera vez y que lo acogió en su humilde hogar, cuidándolo y acompañándolo en cada paso de su viaje. El fondo color sangre simboliza la vida consolidada en María, la Ciudad Gris donde Manel viviría durante su estancia en la tierra. Por último, las hiedras doradas representan la energía que habita nuestra tierra y que nos rodea con su poder. Estos tres símbolos son los más importantes en la religión, y siempre se encuentran representados más de una vez dentro de las Flores, las catedrales construidas en honor a Manel. En Icea hay cuatro principales Flores, una en cada reino, en donde se realizan las ceremonias y ofrendas más importantes, incluyendo el Canto a la Energía.

A la cabeza de la Flor de Manel, inmediatamente debajo de Manel y Sosanna, se encuentra la Mía, que rige desde su trono en la Flor de Adela, en Havlón, y que representa la energía de Manel en la tierra. Debajo de ella están sus dos principales agentes, el Tallo y la Raíz, quienes la ayudan a mantener la paz y la representan en situaciones en las que la Mía no sea capaz de presentarse personalmente. Debajo de la Mía, hay un grupo de ocho representantes, denominado el Comité de Pétalos, que representa cada uno de los ocho pilares de la Flor. Estos Pétalos son nómadas, pues viajan de reino en reino según la situación, y por lo tanto, no tienen una sede en particular. Bajo el Comité de Pétalos se encuentran las Hojas, cuatro mujeres que representan a la Flor en cada uno de los reinos, y por lo tanto son las máximas autoridades. Sus hogares son las Flores, las catedrales desde las cuales predican el mensaje de Manel, y en los cuales entrenan a las Semillas, los jóvenes estudiantes que desean dedicar su vida a la Flor.

La Flor de Manel está soportada por ocho principales pilares: Amor, Respeto, Paciencia, Empatía, Generosidad, Solidaridad, Arrepentimiento y Tolerancia, mismos que deben existir en cada persona de Icea que pretenda convertirse en un Ser Elemental, es decir, aquellos que son lo suficientemente dignos de comunicarse con Manel, aun en la tierra. La Flor predica cuatro mensajes principales, que conforman las cuatro Declaraciones del Himno de Manel:

  1. La Energía es el motor de Icea, la razón de nuestra existencia y el principal regalo de Manel a la humanidad.
  2. Manel llegó a la tierra durante la Ruptura, y fue él quien ayudó y alentó los avances vividos en Icea durante esa gloriosa época.
  3. La humanidad cometió errores y tomó por sentado las enseñanzas de Manel, provocando la eventual caída de María, la Ciudad Gris, hogar de Manel, y causando su partida de Icea.
  4. Manel regresará cuando la energía sea tan fuerte, que esté presente dentro de todos los habitantes de Icea.

Aunque las tres primeras Declaraciones son generalmente aceptadas y respetadas, la cuarta ha sido causa de gran controversia, principalmente en los últimos años. Los Anargáutas lo han tomado como un indicativo de que Manel regresará cuando toda la humanidad posea habilidades Anargáuticas, mientras que el resto afirma que las palabras se refieren simplemente a la energía presente en los corazones de los naturales, no necesariamente a la presencia de habilidades. En la última Suprema Asamblea de la Flor, surgió un conflicto entre los representantes Anargáuticos y los Especiales, pues los segundos pedían un cambio en las palabras de la cuarta Declaración, y los primeros se negaban rotundamente, considerándolo blasfemia. El conflicto forzó a la Mía Emony a intervenir, y aún así los ánimos permanecieron encendidos.

La Flor de Manel es una de las Instituciones más vitales para el funcionamiento de Icea. Más que el Consejo de Energía, la Flor es la fé que mantiene a la humanidad unida. Tanto Anargáutas como naturales son capaces de tomarse de las manos y cantar el Himno de Manel, y eso es algo que jamás se debe tomar por sentado. Aunque son muchos, cada vez más si somos honestos, los que se oponen a la Flor como la única religión oficial en Icea, es necesario afrontar la realidad: la humanidad no necesita más de una religión. Lo único que esto provocaría serían discusiones, conflictos y una división entre los reinos que bien puede resultar irreparable. Jamás debemos olvidar el principal mensaje de Manel:

“La energía une a los humanos con la tierra que habitan. Tomarse de las manos, compartir la energía los unos con los otros y, entonces, conocerán el verdadero significado del poder.”

Solo bajo una sola dirección, firme y determinada, podremos conocer el verdadero significado del poder. La Flor de Manel es nuestra guía en la tierra, y la única luz que deberíamos reconocer. Así ha sido durante miles de años, y así seguirá siendo por miles más. Lleven con ustedes el Fruto de Manel.

Fragmento tomado de “Introducción al Himno de Manel”, por Hervey, Semilla de Holbein