Caballero Lancer: ¿mito o realidad?

por Leanna Gandy

Una sombra que salta sobre los tejados, mezclándose con el cielo nocturno; una ráfaga de viento que abandona la escena antes de que alguien más llegue; un susurro que nadie parece entender, pero que todos parecen escuchar. Blavata se ha convertido en la protagonista de uno de los misterios más grandes de la Post Ruptura. ¿Quién es el Caballero Lancer? ¿Es cierto lo que las Fuerzas Anargáuticas dicen y no es más que un rumor inventado por los fanáticos? ¿O es acaso algo más, un individuo de carne y hueso, capaz de hazañas asombrosas?

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Desde su supuesta primera aparición, el Caballero Lancer ha sido motivo de controversia. Nicola Tande fue la primera persona relevante en hablar acerca de la existencia del elusivo Caballero, repitiendo su relato una y otra vez a cualquier persona que quisiera escucharla, y aunque muchos otros individuos habían hablado antes acerca de “la ráfaga”, como se le llamó a Lancer en sus inicios, se necesitó una noble del tamaño de Nicola Tande para que el rumor tomará fuerza.

La situación era todo menos ordinaria; nunca en los cuatro reinos se había visto un caso similar: ¿un individuo fuera de las Fuerzas, Especiales o Anargáuticas, que se involucrara tan cercanamente con los principales casos de interés en el reino? El tema empeoró cuando Nicola Tande afirmó, fuerte, claro y sin una pizca de duda, que “la ráfaga” no solo era un hombre de carne y hueso, sino un Anargáuta

La postura de las Fuerzas Anargáuticas fue rápida, firme y brutal: ningún Anargáuta está fuera de registro, es decir, fuera del control del Alto Consejo de Energía, y por lo tanto, fuera de su yugo y regulación. Más allá de esto, las Fuerzas Anargáuticas han insistido hasta el cansancio que el Caballero no es más que una leyenda exagerada por las masas. La falta de evidencia concisa y de testigos válidos no ha ayudado: hasta ahora, más allá de Nicola, tan solo dos testigos más han sido considerados como confiables, y en ambos casos, las Fuerzas aseguraron que el individuo en cuestión no era más que un Anargáuta común y corriente, miembro de las Fuerzas, por supuesto, y sobre todo, completamente conocido por ellos.

Sin embargo, ¿cómo podemos creerles? Si bien no tenemos ninguna prueba tangible de su existencia, hay demasiados rumores, demasiados susurros, demasiadas preguntas sin responder, acompañadas de sombras que usan sombrero de bombín y capa. ¿Cuántas sombras usan sombreros de bombín y capas? ¿Cuántas sombras salvan a personas de ataques potencialmente mortales y se encargan de los atacantes en el proceso?

Tan innegable es la existencia del Caballero Lancer, como la realidad de que, desde que “la ráfaga” llegó a Blavata, el crimen y la violencia parecen haberlo acompañado. Blavata, y en general los cuatro reinos siempre han sido pacíficos: pocos robos, nulos asesinatos. ¿Ahora? Tres robos, dos heridos…¿y asesinatos? Ninguno por ahora. Y todo gracias a la ráfaga a la que la mitad de la gente teme, y la otra mitad niega. Blavata ahora cuenta con un héroe enmascarado pero, ¿a qué precio? ¿Es el héroe el que combate el crimen que él mismo atrae? ¿Acaso la presencia de un enmascarado incita a desafiarlo?

Todo esto nos lleva a cuestionar su actitud. ¿Por qué un Anargáuta sentiría la necesidad de usar un antifaz para ocultar sus hazañas? ¿Por qué no unirse a las Fuerzas Anargáuticas y servir a su reino como todos los demás? ¿Acaso él sabe algo que nosotros no? ¿Habrá otros que sigan su ejemplo y decidan tomar justicia por sus propias manos, abandonando la tradición y dándole la espalda a las Fuerzas y al Consejo de Energía? ¿Acaso estamos presenciando el inicio del fin para las Fuerzas Anargáuticas?

En un mundo lleno de ráfagas, Anargáuticas y de viento, Lancer puede ser la más valiosa, la ráfaga que trae consigo los vientos del cambio. ¿En algún momento se aceptará su existencia? ¿Cuántas preguntas se acumularán antes de que obtengamos al menos una respuesta? Blavata tiene un héroe. ¿Estamos mejor por ello?

“La Gaceta de Blavata”, Quince del Quinto, Tres Mil Cuatrocientos Post Ruptura